Hay personas que disfrutan con locura haciendo una felación a su pareja o amante, pero a otras les sucede lo contrario: les resulta una práctica desagradable o agresiva. No pasa absolutamente nada si no nos gusta meternos un pene en la boca, faltaría más, hay infinidad de prácticas satisfactorias alternativas. El problema está si realmente quieres que te guste hacer felaciones, pero hay algo que te echa para atrás. Aquí te damos algunas claves para que puedas detectar por qué te pasa y algunas estrategias para que acabes tú también disfrutando a la hora de hacer una felación.

¿por qué no me gusta chuparla?

Para empezar, lo primero es detectar por qué no te gusta la felación. ¿No te gusta el sabor? ¿No te gusta fisiológicamente el acto? ¿Te sientes sometidx? Para llegar al kit de la cuestión, lo primero que hay que hacer es examinarte tu mismx, recurrir a la ayuda de terapeutas sexuales o también hablarlo con tu pareja o parejas. ¡La comunicación es poder!

Antes de acudir a complementos concretos, el divulgador sexual Oscar Ferrani, colaborador de amantis, recomienda revisar los aspectos técnicos de la felación: “A veces, en el porno vemos que la cosa va de coger el pene y subir y bajar con la boca, y no es solo eso. Si yo no sé que con la boca llena de saliva voy a tener un control mayor del espacio que ocupa el pene en mi boca o que puedo utilizar la mano como tope en la base del pene para no sentir asfixia, probablemente las felaciones me gusten menos y tenga malos recuerdos”, explica.

Ideas para que te guste una felación

Si la mecánica ya la tienes clara, pero aún así te resulta desagradable hacer una mamada, se pueden probar otras cosas. Por ejemplo, si el problema está en cómo sabe el pene en tu boca, puedes probar algún lubricante de sabor o algún spray saborizante para que el pene tenga un sabor más dulzón. Oscar Ferrani apunta que “en la medida de lo posible, sería ideal ir rebajando periódicamente esta saborización para ir descubriendo y acostumbrándose al sabor de un pene limpio y sano”.

También puedes probar a jugar con un poco de pintura corporal de chocolate o algún gel de masaje comestible en el cuerpo de tu amante. “Si vas jugando con la boca, chuperreteando y aconstumbrándote a gestionar la saliva, a mover los labios y a dar placer con la boca, puede que eso nos lleve a que poco a poco nos acabe gustando la mecánica de la felación”, explica nuestro divulgador sexual.

Para generar más saliva, puedes probar con pastillas o un spray de limón (Bijoux Indiscret), o también probar un truco casero: meterte en la boca un cubito de hielo con una cáscara de limón antes de la felación. Con esto, además de salivar más, consigues un contraste de temperatura excitante para la otra persona y para ti y puedes jugar con el hielo por otras partes del cuerpo.

Ya ves que hay varias opciones para reconciliarte con la felación. ¿Cuál es la que mejor te ha funcionado?