Los orígenes del cómic erótico remontan en los EUA del siglo XIX, donde las dime novels ambientaban aventuras en el western americano con algunos tintes de erotismo. Pero no fue hasta los años 30, durante la Gran Depresión, que surgieron los comics eróticos como tal con las Tijuana Bibles o Dirty Comics. Eran representaciones ilustradas de personajes conocidos como Popeye en situaciones eróticas y sexuales. En aquellos años también surgió la sensual Betty Boop.

Ha llovido mucho desde entonces y el cómic erótico ha evolucionado al ritmo de la sociedad. O mejor dicho, paralelamente, ya que enseguida a este tipo de cómic le salieron detractores morales que lo enviaron a un lugar más underground, a la sombra del resto de publicaciones. Quizás esta posición un poco al margen de convencionalismos permitió que el cómic erótico sirviera como plataforma para protestar y reivindicar sin tapujos causas como el colectivo LTGBI, el feminismo o el antirracismo.

Actualmente el cómic erótico goza de prestigio y es un objeto fetiche para lxs amantes del dibujo y el erotismo. Si pasáis por alguna de nuestras tiendas amantis os podemos enseñar ejemplos.  Un proyecto que nos encanta es Sextories, un sello editorial independiente que aglutina a casi 30 artistas y que publica cómics y magazines en formato físico y digital. El objetivo de Sextories es abordar, a través del comic erótico, la diversidad de prácticas, cuerpos y orientaciones sexuales con una mirada positiva y liberadora. No solo ha conseguido esto, sino que se ha convertido en un punto de encuentro de una comunidad donde se habla de sexualidad, diversidad, identidad e inclusividad.