Antes que nada, vamos a dejar algo claro, el fisting no es cualquier cosa, ni un reto que haya que cumplir por curiosidad, ya que no a todo el mundo le gusta la idea o consigue hacerlo. Pero sí puede ser una experiencia muy placentera si se hace con cuidado, preparación y comunicación.
En este artículo vamos a contarte todo lo que necesitas saber para practicar fisting de manera segura y consciente, paso a paso, cómo prepararte para tu primer fisting y algunos consejitos prácticos para llevar a cabo esta práctica con cabeza y sin arriesgar.
¿Qué significa hacer fisting?
La palabra fisting viene de ‘fist‘, que en inglés significa puño. Esta práctica es, básicamente, introducir la mano o parte de ella en la vagina o el ano de forma progresiva y controlada.
Sí, suena intenso, pero lo importante es entender que no se trata de meter más y más sin control. Es un juego de confianza, paciencia y sensibilidad.
Y ojo, no confundirlo con otras formas de penetración. Aquí el cuerpo necesita más tiempo de adaptación y mucha comunicación. El fisting vaginal y el anal son dos mundos distintos, y ambos requieren respeto por las señales de tu cuerpo y las de tu pareja.
No importa si ya sois unos expertos en los juegos de BDSM o penetración, con el fisting la cosa se pone seria.
¿Es seguro practicar el fisting?
La buena noticia es que practicar el fisting sí puede ser seguro, pero si se hace a la ligera, puede causar molestias o incluso lesiones internas graves.
La clave está en combinar cinco cosas: información sobre el tema, ganas, paciencia, comunicación con tu pareja y lubricante a mansalva.

¿Cómo hacer un fisting vaginal?
El fisting vaginal suele ser más suave y asequible, porque la vagina es más flexible y produce lubricación natural, pero aun así requiere paciencia y amor.
1. Empezar con calma y sin prisas
Todo empieza con el ambiente. No hay nada más útil que crear un espacio relajado donde tanto tú como tu pareja os sintáis cómodos.
Música suave, luces tenues, risas… cualquier cosa que ayude a que los músculos se relajen y la mente también. ¡Ah, y no te olvides de lavarte las manos antes de empezar!
2. Lubricar bien y preparar el terreno
El lubricante es tu mejor amigo, tu compañero de equipo estrella. Aplica generosamente desde el principio y no dudes en reaplicar si notas que hace falta. Es prácticamente una medida de seguridad, menos fricción significa menos riesgo de dolor o lesiones.
3. Ir poco a poco, sin forzar
Ve preparando el terreno poco a poco, con caricias y un poco de masturbación clásica, avanzar demasiado rápido puede causar dolor y arruinar la experiencia, así que ve poco a poco.
Empieza con un dedo, después dos, luego la mano despacito… Cada vez que avances, comprueba que la otra persona está cómoda, no metas cuatro dedos solo porque toca. Forzar nunca es divertido ni seguro.
4. Estimular por dentro y por fuera
Cuando hayas alcanzado el límite, quédate ahí y comienza a realizar movimientos muy suaves. Puedes añadir un poco de estimulación externa en el clítoris para subir el nivel de estimulación y placer. Cuando vayas a retirar la mano, hazlo con muchísimo cuidado.
5. Hablar, parar y seguir según sensaciones
Pregunta, escucha, ajusta el ritmo y no tengas miedo de parar si algo no está bien. Cada pausa, cada ajuste, cada risa forma parte de la experiencia.Al final, el fisting es un juego compartido, donde los dos podáis disfrutar.
¿Cómo hacer un fisting anal?
El fisting anal no es muy diferente del vaginal, al final la práctica es la misma, pero con algunos matices:
- Menos lubricación natural: a diferencia de la vagina, el ano no produce lubricación por sí mismo. Eso significa que aquí el lubricante es aún más protagonista. Generoso, abundante y sin miedo a reaplicar.
- Músculos más tensos y menos flexibles: el esfínter anal es un músculo fuerte que necesita tiempo para relajarse. La paciencia y la relajación son súper importantes, ya que puede que tarde más en dilatarse.
- Sensibilidad y cuidado extra: el ano es más delicado que la vagina en cuanto a microlesiones. Por eso, la comunicación constante y escuchar cada señal del cuerpo es fundamental, cualquier tensión o dolor es señal de parar y retroceder.
- Preparación mental y física: la mente juega un papel enorme. Ir con calma, bromear, reír y generar confianza hace que los músculos se relajen más fácilmente. La preparación previa y los juegos de estimulación antes de cualquier intento son tan importantes como en el fisting vaginal, pero aquí marcan la diferencia aún más.
¿Cómo prepararte para tu primer fisting?
Tu primer fisting puede ser emocionante y un poquito intimidante. No pasa nada, es normal sentir nervios, curiosidad y hasta un poco de miedo. La clave está en ir con información, calma y sin expectativas locas.
Errores comunes en el primer fisting
- Ir demasiado rápido por curiosidad: querer probar todo de golpe solo genera tensión y riesgo de lesiones. La paciencia y el paso a paso son tus mejores aliados.
- Pensar que tiene que salir perfecto: la primera vez rara vez es perfecta, y eso pasa con todo. Cada cuerpo es diferente y lo importante es aprender.
- No usar suficiente lubricante: el lubricante no es opcional, es una de las partes más importantes.
- Ignorar señales de incomodidad: cualquier tensión, dolor o sensación rara es una señal para parar y ajustar, no para seguir.
- Pensar que el puño debe entrar hasta el fondo: conseguir meter un poco la mano ya puede considerarse fisting, no hace falta meter el brazo entero.
- Utiliza guantes específicos de látex: para evitar infecciones, roces y fricciones, como si se tratase de un preservativo para el brazo.
Consejos para una primera vez más segura
Además de los básicos, algunos consejos que pueden mejorar tu experiencia fisting son:
- Usar juguetes sexuales para preparar: empezar con dildos gigantes o plugs anales grandes puede ayudar a familiarizar tu cuerpo con la sensación de dilatación de forma gradual. Esto es especialmente útil si nunca has practicado fisting. Los juguetes permiten controlar ritmo, profundidad y tamaño de manera segura.
- Usar geles dilatadores: pueden ayudar a que la dilatación anal sea más rápida y duradera.
- Comunicación a tope: preguntar, escuchar y ajustar todo el rato es fundamental. No tengas miedo de decir lo que te gusta, lo que no y cómo quieres continuar, el fisting no debe doler, si sientes molestias, para.
- Higiene siempre: lávate las manos antes de introducirlas en el cuerpo de nadie para evitar infecciones, también es recomendable cortarse las uñas largas. La persona que va a recibir un fisting anal puede hacerse una ducha anal si le apetece.
El fisting es un juego compartido donde la paciencia, la comunicación y la preparación marcan la diferencia. Disfruta, escucha tu cuerpo, prioriza siempre la seguridad y el placer vendrá de la mano (nunca mejor dicho).
Recuerda que cada cuerpo es único y lo más importante no es cuántos dedos metas o cuán profundo llegues, sino cómo te sientes mientras disfrutas tu primer fisting en pareja.


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